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Las IC niegan los argumentos del Govern

Las industrias culturales, que lunes denunciaron el mal funcionamiento del Instituto de Industrias Culturales (ICIB) y el abandono del sector por parte Gobierno, han negado los argumentos del ejecutivo para defender su gestión y han criticado la falta de autocrítica.

Después del comunicado enviado ayer por el ICIB como respuesta a la rueda de prensa convocada por el sector, las asociaciones consideran que el organismo, en lugar de abrir un marco de diálogo y negociación serio con propuestas a corto plazo, solo ha rebatido los argumentos de la industria con inexactitudes. Según el sector, esta actitud demuestra que las responsables del ICIB están más preocupadas por el marketing político que por la realidad de la industria, a la cual tendrían que apoyar.

Las asociaciones advierten que si no se produce una rectificación o una puntualización al mencionado comunicado, cargado de inexactitudes y medias verdades, entenderán que el documento cuenta con el beneplácito del conseller, Miquel Company, que acepta el talante de su directora general de Cultura, Catalina Solivellas, y de la directora del ICIB, Cristina Llambías, tendentes al enfrentamiento, en lugar de a abrir vías de diálogo efectivas.

Ante las afirmaciones del ICIB, que presume de haber duplicado su presupuesto, el sector recuerda que continúa siendo ínfimo. Es ridículo si se compara con el presupuesto total del Govern de les Illes Balears para 2023: 7133 millones de euros, donde solo 3 se destinarán a las industrias culturales. Así, el próximo año el Govern invertirá 2,52 euros por habitante en industrias culturales. Una apuesta insuficiente comparada con la que hizo la Generalitat de Catalunya en el ICEB en 2022, destinando 11,18 euros por habitante: 5 veces más que el Govern balear.

El sector asegura que las reuniones mantenidas hasta ahora con el conseller han existido, pero han finalizado con compromisos que no se han cumplido y que han incrementado la desconfianza. Insisten que el contacto del ICIB con las industrias culturales no es real: las empresas a menudo no consiguen hablar con las técnicas ni telefónica ni telemáticamente. Las asociaciones no reciben comunicados de las resoluciones de las convocatorias ni la información que solicitan sobre diferentes cuestiones referidas a la gestión. Las comisiones se han convocado solo tres veces este el año. La última, solo para proponer a las asociaciones que envíen sus propuestas a las convocatorias del próximo año por escrito y por registro oficial.

El sector también niega que el retraso en el pago de las ayudas sea causado por los aplazamientos de la pandemia. Este retraso se ha producido a todas las convocatorias, incluso a aquellas que son de carácter anual y que se publicaron el 2021. Las responsables del ICIB a las esporádicas conversaciones que las empresas pueden mantener con ellas, reconocen de manera constante que no han podido ni siquiera abrir los expedientes de justificación presentados a causa de la falta de personal.

La excusa de la falta de personal es un mantra intolerable para una administración que, durante cuatro años, ha hecho promesas continúas de soluciones inmediatas, que nunca han llegado. Las responsables del ICIB se resisten a entender que este incompresible retraso de cuatro años está arruinando las empresas culturales, dejando los profesionales sin trabajo y precarizando el sueldo del trabajadores.

En cuanto al retraso en la publicación de convocatorias, las bases de 2022 no han incorporado casi ninguna de las propuestas del sector y se han publicado, incluso, con errores y ambigüedades que el ICIB ha tenido que aclarar posteriormente. Por lo tanto, no es cierto el argumento de su directora, que asegura que la publicación tardía está causada por la modificación de aspectos imprescindibles.

A pesar de que el ICIB argumenta que la vulnerabilidad del sector ante la pandemia hizo que se priorizaran otras tareas en lugar de la redacción de la Ley de Industrias Culturales, las asociaciones consideran que, precisamente por esta vulnerabilidad, era más importante que nunca reforzar el marco legal de impulso a estas industrias. Según el sector, con las carencias del ICIB, no parece viable ni siquiera que se pueda empezar la redacción dentro de esta legislatura.

Sobre la falta de estudios sobre el sector y la futura creación del Observatorio de la Cultura, las asociaciones consideran que, a pesar de ser una buena noticia, llega tarde. Durante esta legislatura consideran que se tendrían que haber elaborado estos estudios de manera periódica, para poder diseñar una estrategia que, en este momento, es inexistente.

Las reclamaciones del sector de las industrias culturales, que defiende la existencia de un ICIB eficiente y bien dotado, están encabezadas por la Associació de Cineastes de les Illes Balears (ACIB), la Associació d’Empreses de Balears de les Arts Escèniques (Illescena), la Associació d’Empresaris Productors Musicals de les Illes Balears, la delegación balear de la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA), la Associació de Productores Audiovisuals de les Illes Balears (APAIB), la Associació de Professionals de l’Audiovisual d’Eivissa (APAI), Editors de les Illes Balears, y la Associació d’Actors i d’Actrius Professionals de les Illes Balears (AAAPIB).

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